Desde hace 10 años soy un gran admirador del trabajo musical de Mike Oldfield. Personalmente le considero una de las figuras musicales del siglo XX que más podrían haber destacado, pero que por circunstancias personales, contractuales y de la industria musical, no ha llegado a lo que podría haber sido.
Sus trabajos de los años 70 cuando aún estaba en su veintena (Tubular Bells, Hergest Ridge, Ommadawn, Incantations1), hacían presagiar un futuro impresionante que no fructificó. Aún así, durante estas tres décadas nos ha seguido dejando muestras de una creatividad musical y genialidad compositiva que ha sido poco valorada y conocida (The Songs of Distant Earth, Amarok2) creando una cantera de fans sólida, exigente y fiel. Y ya no sólo lo destaco como compositor, sino también por sus geniales solos de guitarra que es capaz de incluir en sus canciones más pop (Shine en su extended version, Discovery, Blue light, Five miles out, Man in the rain) que riéte tú de Santana.
Y qué decir de sus producciones (Trevor Horn afirma que Tubular Bells II es el disco mejor producido de los que ha escuchado). El control sobre cómo y dónde hacer sonar los intrumentos, sobre cómo jugar con las distintas capas de sonido me ha enseñado a ver la música, a disfrutar de la escucha detallada casi como una visión tridimensional del sonido: dos órganos al fondo, una percusióndesde arriba, una guitarra a la derecha, dos a la izquierda haciendo la misma melodía, y la batería apareciendo sutilmente en otro ángulo... vale, lo dejo aquí :P
A pesar de todo, y cuando ya supera ampliamente la cincuentena, Oldfield sigue haciendo música ya con bastante poca o ninguna preocupación por si la industria le acompaña. Y para su suerte, sigue vendiendo sus creaciones. Prueba de ello es la buena acogida entre el público que está teniendo su Music of the Spheres. Desde que se publicó el 14 de marzo, se ha mantenido entres los diez discos más vendidos en España, en UK llegó al 9 en listas generalistas y al 1 en listas clásicas. Así, según wikipedia, es su disco más exitoso de lo que va de década.
La novedad de este disco es que se trata su primer trabajo orquestal propiamente dicho, pues en la versión orquestal de Tubular Bells tuvo una limitada participación directa, la magnífica versión orquestal de Hergest Ridge no ha llegado a ver la luz de manera oficial, y otras incursiones de este tipo no fueron más que flirteos (Mont St Michel, The Doge's Palace, Lake Constance). Y la verdad es que ahí acaba la novedad.
Desde la primera escucha me resultó un disco muy poco intenso. Bonito sí, pero carente de fuerza y de sorpresa. Un par de cortes sobresalen ligeramente, la inicial Harbinger y quizás Musica universalis, pero el resto me resulta demasiado naïf y monótono.
Vamos, que se quedará ahí, completando la colección, pero sin aportarme ningún momento de disfrute musical.
Y que conste que tengo mi propia teoría sobre el porqué de esta evolución musical de Oldfield, que estaré encantado de compartirla y discutirla con quien sea.
1 escuchad este último video y soñad con que los post-rockeros de hoy hagan algún día algo que se acerque.
2 quien crea que la capacidad de sorprender de Oldfield se quedó en los 70 es que no ha escuchado este disco, uno de los discos más complejos, sorprendentes, fascinantes, intensos, mágicos, completos y sublimes que he escuchado y jamás escucharé. una auténtica joya de la música.
PD: sí, he usado la excusa de su nuevo disco para hablar más sobre Mike más que sobre el propio disco, pero estoy en una etapa de redisfrute de sus trabajos.